

















Somos Rosa y Jaume, y Sent Empordà nació casi sin darnos cuenta. Cómo nacen las mejores aventuras.
Todo empezó con la casa de Vilamacolum, Can Rucall. Lo que inicialmente iba a ser una experiencia puntual se convirtió, en muy poco tiempo, en algo más grande: el placer de ver cómo nuestros huéspedes disfrutaban del Empordà, del silencio, del paisaje y de la sensación de sentirse como en casa.
Impulsados por esta buena acogida y con la misma ilusión, decidimos dar un paso más: comprar y reformar una pequeña casa en l’Armentera, a la que llamamos La Casona, cuidando cada detalle para ofrecer el mismo espíritu: espacios confortables, acogedores y pensados para que cada estancia sea especial.
Hoy, Sent Empordà es eso: dos casas, dos pueblos con encanto y una manera muy personal de entender el turismo de corta duración. Nos gusta recibir, recomendar y saber que detrás de cada reserva hay personas que confían en nosotros para vivir unos días únicos en el Empordà.
Si has llegado hasta aquí, te esperamos.
Y si tienes cualquier duda, estaremos encantados de ayudarte directamente.
